I. EN LAS RAÍCES DEL PROBLEMA. El título de esta voz
es un binomio: mal-dolor. Esta asociación no es casual ni meramente didáctica.
En efecto, el dolor es la experiencia humana del mal; el mal, por otra parte, no
es una "cosa" que simplemente suceda o que esté delante del hombre, sino que es
la aparición de una traba o de un obstáculo que se interpone entre el deseo
original de vivir y su realización. Así pues, el mal y el dolor son correlativos
entre sí, no ya como dos "objetos", sino como aspectos de la tendencia humana a
vivir: lo que llamamos "mal" es la experiencia humana del fracaso del deseo de
vivir; lo que llamamos "dolor" es la experiencia humana de la impotencia del
deseo de superar los obstáculos y de la sumisión al mal.
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